Mundo máquina
Si en un futuro próximo un robot puede ser camarero, enfermero, oficinista y un larguísimo etcétera: ¿qué pasará con los humanos?
El fantasma de un mundo devorado por la máquina es un viejo tópico de la ciencia ficción que hoy empieza a dar señales de realización.
No es que las máquinas vayan a controlar a los humanos, por más que estos dependan cada vez más de sus servicios para organizar su vida económico-social.
Pero en momentos en que la economía mundial está lidiando con una crisis como no veía desde los años 30, el impacto de la robótica en la ocupación es fuente de preocupación.
Según el columnista del Financial Times Edward Luce la robotización explica que la economía estadounidense haya tenido un alto crecimiento de la actividad fabril y una creación nula de empleo.
"La paradoja es que cuanto más robots haya, habrá más crecimiento porque aumentará la productividad, pero también mayor caída del ingreso promedio", señala Luce.
Y no es sólo Estados Unidos. En 2011, Corea fue el país con mayor densidad robótica por empleado: 347 robots por cada 10 mil trabajadores. En el máximo productor de robots del mundo, Japón, se produjo un incremento de la densidad robótica a 339 por 10 mil.
Los optimistas señalan que, desde la revolución industrial, la máquina ha desplazado mano de obra que luego fue reabsorbida en otros sectores de la economía.
"A corto plazo puede haber un impacto laboral. Pero a largo plazo la investigación indica que cada robot genera dos nuevos trabajos, porque las compañías se vuelven mucho más eficientes y rentables", señaló Webb.
Pero muchos advierten que el impacto de la robótica no se reduce a lo económico-laboral.




